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  • Lucy Arciniega

Decepciones, lecciones, vida.

Hace unos días por casualidad terminé en el banco de una iglesia charlando con un sacerdote. Si algo no estaba en mis planes era ésa visita, el carismático cura me invitó a entrar tratando de encontrar la dirección que yo buscaba. Tenía años que no veía un púlpito, volví la mirada al Cristo, me persigné sentándome en la primera banca. Mientras el cura buscaba en vano la información para mí las lágrimas caían sin control en silencio, él no dijo nada, cerró el boletín, me ofreció una caja de pañuelos de papel mientras organizaba el altar.

Cuando las lágrimas cesaron se sentó diligente en la banca del otro lado.

-Necesitabas verlo.

-En honor a la verdad no se cómo llegué aquí.

-Dios actúa en misteriosas formas.

Mi risa hizo eco en la vacía iglesia.

-En ocasiones creo que se le va la mano.

-Cuéntame.

-Todo bien, usted ya estaba cerrando, gracias por los pañuelos- amagué a levantarme, él con la mano me indicó que me quedara sentada.

-Tú tenías que llegar aquí, él te trajo a su casa. Hoy yo no estaba supuesto de estar aquí, por alguna razón mi itenerario cambio hace menos de dos horas, tengo el tiempo y las ganas de entender ésas lágrimas.

-Yo creo en Dios pero no en la iglesia.

-Crees en el más importante.

Lo quedé observando por un momento, entendí que no saldría de la Iglesia sin charlar con el cura.

Intenté hacer la historia corta, abreviando hechos, resumiendo sentimientos, no me interrumpió.

-Es un buen inicio, ahora dime quien eres, comenzamos por tu nombre.

-Desde donde quiere escuchar?

-Alguna vez tomaste catequismo?

-Wow! Realmente quiere empezar por ahí?

Lo llevé a mis días en Chiclayo, las ruinas de Saña, mi escuela católica, mi tío cura. Viajamos juntos mi salida del Perú, no me dio chance de resumir mi vida en Venezuela, paseó conmigo de Caracas a Margarita. Sonrió escuchando los inicios de mi matrimonio.

Le advertí que no tenía un final feliz.

-El final no está escrito.

-Présteme una hoja y se lo firmo ya!

Me cambió el tema.

-Dónde sientes a Dios?

-Huh?

-Dónde te sientes más cerca de él?

-En la playa.

-Por qué?

-La majestuosidad del mar me muestra su obra. Por más basura humana que se le tire el mar siempre encontrará la manera de limpiarse y resumir su hermosa danza de fé, esperanza, bondad.

-Te aseguro que tú vas seguido al mar!

Me quedé muda con la conexión.

-El no te necesita en una iglesia Lucy, tú lo buscas casi a diario, por eso tienes la capacidad de aguantar lo que te tiren. Lo entiendes ahora? El me sentó aquí para decirte que nunca caminas sola.

Me abrió una dimensión que no conocía.

La charla continuó por casi tres horas, cuando se empapó de mi historia recorrimos opiniones teológicas, sociales, culturales. Una excelente charla sin lugar a dudas.

-Padre Pierre me tengo que ir, hace más de dos horas mi celular murió y mi hija debe estar preocupada por la hora.

-Prométeme que pasarás por la sacristía y me dejarás tu número de teléfono para seguir la charla.

-Lo prometo.

-Un día iremos juntos a verlo frente al mar.

Un fuerte abrazo de despedida selló el encuentro, dejé la iglesia con el alma ligera, infinitamente agradecida.

Camino al auto resonaba la esperanza.


Diseño Gráfico Brizeida Salinas

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